▲ | Anónimo | Cuento policial
lunes, 12 de octubre de 2015
@1:07 p.m., //
ANÓNIMO
13/05/2013
Sigo tratando de encontrarte, me están persiguiendo como yo estoy persiguiendo al. No enloquezcas, te voy a encontrar…
10 días atrás
Estaba durmiendo junto a ella como siempre hacía desde hace ya varios años, me había despertado sobresaltado tras escuchar el ruido de un vaso partirse, bajé las escaleras asustado y mi vista se nubló al verla con una expresión de horror en el rostro, siendo sacada de la casa a la fuerza. Tardé solo unos segundos en reaccionar y cuando lo hice comencé a correr tratando de alcanzarla y salvarla. Pero no lo logré, ya era tarde.
Estuve día y noche averiguando quién había hecho tal cosa, todo apuntó a Miguel, un ex novio obsesionado con ella.
Fui hasta la casa de aquel hombre a confirmar mis sospechas, no conseguí nada, solo un hombre llorando tras “haberla perdido”.
Regresé a mi casa decepcionado tras no encontrar nada útil. Mi vista de nuevo se posó en donde había ocurrido todo y mi mente empezó a rearmar la escena de lo que pudo haber sucedido. Algo del piso llamó mi atención, era una foto partida a la mitad donde se veía a mi novia junto a otra persona que no se podía distinguir ya que estaba cortada. Giré la foto y había una descripción que decía:
“Te encontraré por más que huyas, porque siempre fuiste mía.
Atte: Anónimo."
5 días después
Comencé a matar gente por ella. Me estaban persiguiendo y lo sabía. Pero no me importaba, solo quería encontrarla sana y salva. Todos eran cómplices, nadie me ayudó. Había borrado pruebas intentando darme más tiempo para que no me encuentren.
Todo empezó por mi vecino, él había logrado ver toda la escena, me dio información sobre quienes la secuestraron.
Ya sabía quien había sido. Investigué su dirección y en cuanto llegue entré en su casa. Le pedí que me entregaran a mi novia pero él se negó. Dijo que no la tenía y nunca la había visto, pero en sus ojos se reflejaba su complicidad, lo amenacé y soltó toda la verdad. Me dijo que se la había pedido su jefe, que él les ordenó que mandaran a la calle “Roses” a un tal hombre llamado Tomás.
Luego de relatarme todo, me dijo que llamaría a la policía, por lo cual le disparé al mismo tiempo que corría fuera del lugar. Me dirigí hacía donde me había dicho el hombre que lastimé. Me encontré con este hombre, quien tenía un gran equipo.
Me hice pasar por uno de ellos y cuando llegué fui directo al grano.
-¿Dónde está mi novia?- Pregunté al instante, el me ofreció una mirada aterrada.
- No lo sé, hombre.- Dijo rápidamente, saqué mi pistola y la acerqué a su sien.- No sé de que hablas.
- Dije, ¿dónde está?- Lo miré fuerte, y por fin él me dijo que la había llevado hacia él que la quería.
Vicente D. Fernández era el jefe. Antes de irme al que fui a ver me apuntó con un arma. Una de mis balas fue justo debajo de su clavícula y salí corriendo.
Llegué a la puerta del secuestrador.
Escuché un grito y me adentré en la sombría casa, sus paredes estaban adornadas con armas, cuadros y otros elementos. Seguí el eco de una voz grave y allí la vi. Junto a otras chicas. En ese momento comprendí que Vicente la quería para la prostitución en forma de castigo hacia mí.
Sus ojos estaban rojizos por lo que deduje que había llorado mucho. Su boca amordazada, al igual que sus manos y tobillos. Estos últimos mencionados junto a sus piernas estaban lastimados por la lucha que había realizado al tratar de escapar. También sus muñecas tenían quemaduras de 1er o 2do grado por el frecuente roce de la soga. Y en su cuello una quemadura importante.
Su vista estaba perdida, me miró y la esperanza se notó en sus ojos, lágrimas cayeron de ellos.
- Estúpido.- Vicente me miró sorprendido- ¿Qué le has hecho?
- Oh, hace 6 años que esperaba volver a verte.- Caminó lentamente hacia mi novia.- 6 malditos años. Te dí oportunidades, no las valoraste y ahora andas llorando por ella.- Apuntó hacia la joven- ¿Pensaste que te salvarías? Siempre te dije que si no hacías nada, podría llevármela, porque tú sabes… la amo.
Mi rabia creció y rápidamente le pegué. El sacó un revólver de su pantalón y lo puso en mi sien.
- No soy como tú, yo soy inteligente.- Apretó más fuerte.
- Está bien, te daré todo…- Me moví rápido y saqué mi pistola esta vez apuntándole también.- lo que te mereces…- Apreté el gatillo y una de las balas fue hacia el corazón. Mi novia me miró con miedo pero a la vez con felicidad. Empezó a llorar y yo también, no podía creer en lo que me había convertido, era un monstruo. La besé y la abracé. Ella no dijo ni una sola palabra.
Luego solo recuerdo los gritos de ella y otras personas; los policías me habían encontrado. No me iba enojado, merecía todo eso, pero ante todo sonreía por haberla encontrado sana y salva…
FIN
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Nos guiamos con este reporte periodístico:
(del último, o marcado con resaltador)
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